Nunca he sido.
No soy lo suficientemente fuerte, por eso sigo aquí. Tengo envidia de los árboles que envían sus raíces no importa dónde o contra qué, por beber agua. Siempre hay alguno que consigue quebrar el asfalto. Pero yo. Yo soy más como ese hierbajo que nace entre las baldosas de una acera y algún vecino arranca. Me estáis matando.