La goma de mascar.
Mamá siempre tenía algo con las paredes del estómago, yo siempre lo tuve con la garganta. A mí me preocupa más atragantarme que morirme. Son silencios muy distintos. Hoy me he tomado tres tazas de café, sigo teniendo sueño. Pero el corazón lo noto en el pecho, a veces creo que nazco con ello. Con la goma de mascar que tanto preocupaba en la garganta o en el estómago o en el pecho. Si algún día me abren comprobarán que tengo una víscera de más. No me hacía falta.