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Mostrando entradas de mayo, 2024

Mira en el reflejo y eres tú.

Cuando se pone el sol se me llena la boca de los “por qué”. Y siento también que la gente habla pero es incapaz de responder.  Tengo los sentidos hacia dentro; oigo pero no escucho.  Del dilema no quiero hablar, porque aunque estoy aquí (y sigo) siento que nadie apostará.  Pero, supongo que alguien tiene que encontrarse perdido para que esto del pertenecer y sentirse los pies tenga sentido.  Si esto es el destino, asumo mi papel. 

Conscientes de la inconsciencia: una foto actual.

     El privilegio de no tener prisa. Si pudiese tomar una foto, observar con perspectiva y darme cuenta de la tristeza que carrean las cabezas solo por respirar. Un flash de cámara que descubriese entonces el momento actual: las lágrimas y las ( in )diferencias.   Pero siendo objetivos, no existe el mismo foco, no existe el mismo filtro. Y entretanto los colores se ocupan arriba dejando abajo el blanco y negro.   Y por mucho que vocalice las ideas el grito no suena igual. Poco importa lo que diga cuando se presenta el ruido de la inconsciencia.

Del concepto de las almas.

Mi dogma es débil si lo pienso. No ahuyenta la tristeza. Por eso me baño aquí. Nací cerca del mar por acostumbrarme al agua salada y mis pulmones, dios no lo quiera, encharcan. Repito el dogma. Me acuerdo que respiro. Pero siento la sal en la garganta como un nudo o una espina que no quitan migas de pan. Soy consciente de no ser más que vísceras alrededor del cuerpo y aun así siento en mis brazos tener algo más. Puede que este miedo sea solo un alma queriendo salirse.

Ansias, ganas y todo lo que supone estar vivo.

Se me están quemando las ansias.  Tengo miedo de que se consuman. Y de entonces no saber poner primero el pie derecho y el izquierdo después u olvidarme de traer aire. Sentarme a recordar y como tal quedarme atrás, tan atrás que ya ni vea y nadie pueda verme tampoco.  Me da miedo estirar solo por quedarme sola. Y aunque hago todo lo posible por ser yo quién levante el pie primero; sé bien que no puedo frenar la marea.  Y que una vez zarpan los barcos van a donde tienen que ir, llegan a donde tienen que llegar y si hay suerte en silencio dejan de flotar. Pero aun con todo, se consume la mecha.