Mira en el reflejo y eres tú.
Cuando se pone el sol se me llena la boca de los “por qué”. Y siento también que la gente habla pero es incapaz de responder. Tengo los sentidos hacia dentro; oigo pero no escucho. Del dilema no quiero hablar, porque aunque estoy aquí (y sigo) siento que nadie apostará. Pero, supongo que alguien tiene que encontrarse perdido para que esto del pertenecer y sentirse los pies tenga sentido. Si esto es el destino, asumo mi papel.