Las formas físicas.
Bendita sea la falsa cordura que un día me alumbraba y que mis manos no sabían apreciar. Me siento como un niño en la feria que se va con quién primero le promete el algodón de azúcar. Me he frotado la piel con un paño hasta hacerme sangre y todo por olvidar. Todo por esta condición de supura, porque a mí los recuerdos me crecen en los poros. Como gustaría de ser una planta con su flor en el tallo. Como gustaría de cualquiera que viniese a partirme y llevarme a casa. Total, ahora ya me parto y no tengo casa. Con el egoísmo propio de la condición humana envidio a todo lo que no lo es.