Los propósitos.
Todos los años me digo. Todos los años me escucho.
Sería igual de difícil. Sería lo mismo proponerse una pequeña sonrisa que escalar la gran montaña.
Queda aprendido: las cosas más preciadas sí tienen valor incalculable. Porque el tiempo se compra. Y porque también nosotros no podemos comprarlo.
Porque por las manos de oro el tiempo no pasa tanto y, aunque yo en oro nunca me he bañado, puedo saberlo.
Y también sé que si se espera a que el viento llame, entonces estaremos esperando para siempre.
Hay esta expresión: coger el toro por los cuernos.
Y aunque probablemente ""nazca"" de algo con lo que no comulgo...
Quiero decir: siempre esperamos a regalar las flores cuando.
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