Todas las cosas que soñé.

Soy una manzana. La larva se abre paso hasta el corazón. Come de él. Lo devora. 


Soy una pulguita. Salto de la hierba y me enredo en las costuras de un pantalón. Por la noche pico y se dan cuenta. Muero a los dos días. 


Soy una gaviota. Primeros con tristeza. Echo en falta el sonido de grandeza, el crujir del pan en las manos viejas, las migas. 

Soy una gaviota (otra vez). Segundos con fiereza. Con premeditación y alevosía robo el bocata de un niño que juega en el parque. 


Me preparo para ser la mesa de terraza a la intemperie. Tan sola en los inviernos, tan sola. No viene nadie salvo que salga el sol. 


Soy todas las cosas en los sueños. Mi piel se barre y se convierte. Paso del acero a la piel de otra persona

y así me pongo en el lugar de todos. 

Soy todas las cosas en los sueños. Genuina, gentil y afable. Pero también puedo ser mala, tonta, fría y despreciable. 


Hoy no sé muy bien quién soy. Puede que sea todas las cosas. 

Supongo que por eso me duele la cabeza. 



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