Demasiado tarde.

Tengo la sensación de perderme en los espacios grandes y a su vez no encontrar confort en los pequeños. Siempre buscando camino por la puerta de atrás, aprendiendo a desencajarme por encajar.

Demasiado mayor para soñar y demasiado joven para hacerle frente a los miedos. 

Sigo sin llamar a la puerta correcta. Y estoy harta también de ser olvidada o sentirme así. Y es que con estos dedos maltrechos no se puede sentir.

Puede que nunca nadie diga nada pero yo escucho, aunque tal vez sea demasiado tarde. 

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