El concepto de la suerte.

Para soñar hay que tener las manos libres. Y también para llorar los sueños. 

Y si a mí se me ató aquí en el momento en que nací... 
El como tú - como yo no lleva a ningún sitio salvo a morderse los codos. Y ahora que no me animo ni me atrevo a soplar los dados. 

¿Qué hago? Si aún con las ganas en los ojos se me caen los párpados. 

La suerte está en verse las manos (libres).

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