Las ruedas del mundo.

 

Siento que nunca seré normal. Aunque ciertamente es egoísta de pensar; 

que yo no sé que piensen o sientan otros. 

Me doy cuenta que, ya no quiero el amor, la libertad o el deseo. Y que todas las aspiraciones del yo inocente se fueron resquebrajando y yacen ahora ajadas en un pozo sin fondo y de nombre Juventud

Me doy cuenta que ahora nada más busco una cocina cálida o la decencia de poner mis manos en la mesa y sentir la firmeza de tener una mesa y seguir teniendo manos, a pesar de todo. 


Porque a pesar de todo y de perder ya se no ama como contigo, ya no se crece otra vez y nunca nada se compone pensando en la vuelta atrás porque no existe. 

Es injusto, y todo por seguir las ruedas del mundo. 

Son injustas, las ruedas de unos y otros a pesar de todo. 

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