Cuando se rompe una promesa.

Cuando se rompe una promesa tengo una necesidad en las manos que no consigo deshacerme. 

Acostumbrados los ojos a la vista que rompe un día como si tal cosa. Pero yo sé que mi palabra no funciona así. 

La boca se me hace un nudo y esto se queda a medias. Entre decir y no decir. Entre sentir y no sentir en absoluto. 

Se nos oxidan las puertas no sé si por no abrir o por llorar al cierre. 


Y aunque sé que no existe lugar correcto y que el tiempo nos desplaza; me llevaría no más que pan y agua a la boca por seguir encajando la promesa. Esa es mi palabra. 


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