Juegos de mesa.
Tengo miedo de que me atropellen los ritmos. Sacar una foto (que ya lo hago) y no reconocerme en los tonos grises.
Caminar a paso lento, si es que existe siquiera un paso
adecuado. Reparten las cartas y no quedan las que yo pedí. Me siento a jugar
sabiéndome perdida.
Estoy harta del quizás
no estaba hecho para ti porque tras varias veces comienzo a pensar que el
error debe de estar en mí.
Porque pierdo el tiempo y aunque me repita que no lo pierdo
sé que lo perdí.
No importa qué tanto me abracen las sillas, sigo sintiéndome
incapaz.
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