De la nostalgia de septiembre.
Me he puesto nostálgica.
Me he puesto nostálgica y por primera vez las lágrimas que han seguido a este pensamiento no han sido lágrimas tristes.
Recordar supone tener cosas de las que acordarse. Guardar momentos en un cajón en alguna parte de mi cuerpo y que su peso me sujete firmemente al suelo, evitando que la gravedad pueda marearme.
La corriente de la vida es fuerte y la tristeza inoportuna.
Pero siento la nostalgia, la nostalgia que supone haber vivido.
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