Reloj despertador

Muy a mi pesar entro en la cadena. 

Tenía que pasar - me digo.

No debes quejarte - pienso.

Pero día tras día me despierto al sol sin terminar por verlo

y ya son varias las veces (cuatro en concreto y para ser exactos) que se me muere la fruta en el plato por no tener las manos en casa

Soy consciente de la victoria, pero es tan pequeña en magnitud a la derrota de sentirse útil.

Porque mi pensamiento también se merece un hueco y nutrirse de la vida,

         de la vida que no tengo, 

         de la vida que no quise, 

         de la vida que nos dan. 

De sentarse en algún lado poco importa, la mala y buena suerte son caras de una misma moneda. 

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