Nadie (pte 2)

La luz del escritorio permanece encendida de lunes a domingo. 

Yo siento el peso de las flores en la garganta y sueño con ser una losa de la acera que se rompe dejando paso a la primavera. 

La luz del escritorio sigue encendida. 

Mis manos beben del cemento que me baja de la garganta al estómago y hasta los pies como por un tubo;

y ya no me dejan sentir la tierra. 


Si hay algo que no puede durar es la alegría.

Si hay algo que se escapa es el tiempo.

Si hay algo eterno que alguien me despierte.


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